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Los beneficios de generar espacios

posted by Patricia Sanagu 30 noviembre, 2020 0 comments

Los paréntesis, los puntos y aparte, el momento en el que la respiración acaba para dar comienzo a una nueva inspiración, cuando se repliega la ola desde la orilla para volver al mar. Cuando acaba la tormenta y todo está en silencio, limpio y tranquilo.

El espacio.

El espacio siempre ha sido una cualidad de la Conciencia y, buscamos ese espacio mental cuando nos sentamos a meditar, buscamos el espacio físico cuando practicamos asanas y, evidentemente, necesitamos también ese espacio en nuestro día a día. Generar espacios: para parar, para mirar adentro, para cuidarnos, mimarnos, para poder continuar mirando hacia fuera.

Parece mentira que haya sido la maternidad la que me ha enseñado la importancia de generar espacios. Antes de ser madre, el tiempo estaba en mis manos y no tenía que rendir cuenta a nadie, disponía de él según iba sintiendo y me iba interesando. Con la maternidad todo se apretó y en los primeros meses (año), la sensación ahogante de no tener tiempo personal, de caos, de tener todo mezclado y a destiempo, el cansancio, la frustración por sentir que no llegaba a tiempo.

Me sentía haciendo malabares, llevando todo a la vez y tratando de que no se cayera ninguna pelota. Agotador.  Pero llegó el covid y con él la necesidad de emprender de cero, de reinventarse, de encontrar nuevos caminos y, para ello, fue necesario dar orden a la convivencia familiar: había que generar espacios. Los espacios son sagrados y son necesarios para una vida armoniosa y equilibrada. Es en esos espacios que puedes dejar que emerjan cosas nuevas, puedes escuchar la voz del interior que te marca el camino, permite que la mente se enfoque y que el alma se expanda. Yo tomé algunas determinaciones:

  • Cuando es tiempo de trabajo, es tiempo de trabajo. Tener delimitado ese espacio me ayuda a enfocarme, a crear listas de tareas de mayor a menor importancia, discernir entre lo que no puede esperar y lo que sí, ese espacio me permite ser más productiva y también ser más creativa. A tomarme tiempo de soñar, contemplar y proyectar. Porque cuando llega el momento en el que abro este espacio, mi mente se enfoca en el presente y lo que hay en ese presente.
  • Cuando es tiempo de familia, es tiempo de estar presentes con ellos, dejar el móvil a un lado, dejar de pensar en trabajo, soltar los «tengo que hacer» y estar presente. Ser Pati, y no tanto Patricia Sanagu, habitar la parte más suave, vulnerable y menos exigente de mi misma. Mi mente se relaja porque sabe que es tiempo de amor, de acompañamiento, de dulzura, de juegos y risas.
  • Cuando es tiempo de tareas diarias, es tiempo para eso: para la colada, para cocinar para la semana, para pasar la aspiradora. Ya no pierdo el tiempo recogiendo, cuando es momento de enfocarme en el trabajo o en mi hijo o mi pareja. Sé que el momento de recoger y limpiar llegará, y no es ahora.
  • Cuando es tiempo para mi, es tiempo para mi. Para descansar, para nutrirme, para hacer lo que me gusta o decidir no hacer nada. Es el tiempo que he elegido para mi y puedo hacer con él lo que me plazca con total autoindulgencia. Conscientemente honro, agradezco y respeto ese tiempo personal, porque de otra manera, siempre terminaba diluyéndose, posponiendose por otras prioridades, como si no fuera lo más importante el tiempo de autocuidado, como si no fuera lo que da motor a todo lo demás.

La práctica de yoga me permite abrir ese espacio: sentarme, respirar, cerrar los ojos, escuchar, descansar mi mente, dejar que las ideas y emociones se asienten, ser en silencio, disfrutar de estar ahí.

La plataforma #SanaguYogaOnline se está convirtiendo en eso, no es un lugar para entrar corriendo, hacer una práctica y ya esta. Es el lugar al que entras porque decides que va a comenzar tu momento. Haces login y respiras. Y te dispones a sumergirte en las enseñanzas. No es tiempo de pasar la introducción y ponerse a hacer posturas y cerrar la sesión antes del savasana. Es tu momento, tuyo, solo tuyo. Cada video es una llave para entrar en ese momento para ti. Sumergirte en las enseñanzas, contemplarlas, cantar mantras, meditar, estar en silencio.

Alguna vez he hablado de la importancia del ritual, de esas acción llenas de sentido y presencia que se repiten y que permiten a la mente reconocer el camino hacia dónde va, relajarse y enfocarse en el presente. Personalmente ese ritual toma forma a través de los aceites esenciales, a través de ellos abro cada momento que genero. Por ejemplo:

  • Los aceites de InTune y Balance me ayudan a calmar la mente, enfocarme y promueven la concentración cuando tengo que trabajar. Unas gotas en la planta de los pies de Balance me enraiza, Intune en la nuca me enfoca.
  • Geráneo fomenta la receptividad al amor y la conexión, aplico unas gotas en el chakra corazón. Peace en el difusor para promover sentimientos de tranquilidad y satisfacción. Lo pongo solo o junto a lavanda, ylang ylang o incienso dependiendo del propósito y del momento. Suelen ser mis favoritos para los momentos familiares.
  • Y cuando es tiempo para mi, me dejo llevar por el momento, por lo que necesito, por cómo me encuentro y elijo.

Al generar espacios, estás honrando esos momentos, estás conectando con el presente, estás llamando a la abundancia porque la abundancia está envuelta en agradecimiento y satisfacción. Cuando estamos presentes en cada momento, todo se vuelve más rico, mas completo, más lleno. Es una forma de traer mindfulness a nuestro día a día, de llevar yoga fuera de la esterilla, tan simple, tan a la mano. No hay más.

Al principio es un esfuerzo, un darte cuenta de que te has dispersado y volver al presente, al espacio que has generado, así una y otra vez, hasta que consigues implantar cierto orden, cierta armonía y todo se equilibra, al mismo tiempo que te aporta un espacio de improvisación, esa es la magia. Tu vida se vuelve más completa, más consciente porque te experimentas plenamente en tus diferentes roles, te conoces mejor, te puedes desarrollar mejor. Y fíjate como se trata de la misma experiencia que se tiene al meditar: volver al presente, una y otra vez, al soporte de concentración para experimentarnos y escucharnos.

Así que para empezar, puedes hacer el mismo sistema que cuando comienzas a meditar. Establece un tiempo para ti en tu agenda,que al principio pueden ser 15 min. y quedate ahí en ese espacio, durante esos 15 minutos, escuchando todas las sensaciones que surjan, todos los pensamientos que te dicen que estás perdiendo el tiempo o que hay cosas más importantes que hacer. Quédate con la sensación de quizás no saber que hacer en esos 15 minutos, pero quedatelos, para ti, en silencio, sentada, sin hacer nada. Poco a poco irás disfrutando de eso, y de saber qué hacer con ese tiempo que te das. Y a medida que vayas sintiendote a gusto, ve incrementando el tiempo a media hora, a una hora a dos… ¡a las que necesites para volver a tu centro! A dedicar ese tiempo para volver a tu espacio, que no es otro que el corazón. Y cuando en ese espacio que generas empiecen a surgir las cosas que te nutren y las conozcas, entonces sabrás volver a casa.

Así que sí, efectivamente, te estoy proponiendo una manera de llevar el yoga al dia a día. La meditación momento a momento. Tan simple, tan a la mano.

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