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La movilidad de cadera en yoga

posted by Patricia Sanagu 9 noviembre, 2020 0 comments
La pelvis es una de las piezas anatómicas más complejas, debido a su posición y a las funciones que recoge. Se encuentra en el centro del cuerpo y recibe las presiones del tronco y las contra presiones de las piernas. La forman los huesos ilíacos y el sacro. Si pudieras tomar en tus manos un hueso ilíaco y palparlo notarias su forma en espiral y como el grosor varía en su superficie siendo la parte media de mayor grosor. Justo donde encontramos el acetábulo: el lugar donde se inserta el fémur y dónde se va a recibir mayor presión.
Personas diferentes pueden tener ángulos diferentes en la articulación coxofemoral que determina el rango de movimiento de esta articulación, por eso para unas personas resultan más fácil algunas posturas de aperturas de caderas y otras no podrán llegar a hacerlas (puedes leer el maravilloso artículo de Bernie Clark sobres esto en Yoga International). Dejando aparte la forma del cuello de tu fémur y la cavidad del acetábulo tenemos que tener en cuenta que la musculatura accesoria de la cadera debe tener la capacidad de moverse libremente y en armonía para permitir que la cabeza del fémur tenga espacio y rango de movimiento: ésto va a determinar la buena colocación de la rodilla y del pie en las posturas de yoga y una buena retroalimentación de pie-cadera.
Solemos hablar de la importancia de una buena base en yoga y de la colocación adecuada de los pies, pero intentar colocar la base de la postura correctamente en posturas como trikonasana, virabhadrasana, parivrtta trikonasana o parsvakonasana sin movilidad en la cadera y sin comprender los factores que afectan a su función y funcionamiento puede comprometer la rodilla pues recibirá más presión de la que está diseñada para soportar. Y cuando hablo de movilidad de la cadera no estoy hablando de flexibilidad, me refiero a que cada parte del cuerpo ha sido diseñada para realizar unas determinadas funciones de una manera eficiente, y cuando una articulación no es capaz de ser eficiente en el rango de movimiento que le corresponde, el cuerpo tiene que compensar con otras partes del cuerpo para adquirir esa movilidad a costa de la eficiencia energética general. Que una articulación recupere su movilidad y libertad quiere decir que una musculatura atrofiada no restrinja su función, sino que la permita y la proteja. Una musculatura sana es aquella que tiene un equilibrio entre la capacidad contractil y la elasticidad. A veces buscamos a toda costa la flexibilidad en yoga cuando es necesario fomentar la energía muscular.
Y por otro lado, la libertad en las caderas nos va a aportar al mismo tiempo la estabilidad necesaria para va a alargar los costados y crear extensión axial, de manera que el trabajo de caderas preparara también la libertad de toda la columna. En este trabajo nos basamos en el calendario de prácticas de noviembre en #SanaguYogaOnline a través de diferentes prácticas de movilidad, alineamiento, fascias y restaurativo.

Un alto porcentaje de las posturas totales de yoga requieren de rotación externa del fémur, lo que en yoga llamamos «posturas de apertura de caderas». Y tiene sentido porque, la práctica de asanas estaba pensada para preparar el cuerpo para la postura de meditación con las piernas cruzadas, la famosa padmasana o la postura de loto, así que era fundamental crear esa movilidad y flexibilidad en la articulación para poder mantenerse sentado en meditación por largas horas sin molestia.

Sin embargo, es evidente que el modo de vida y las costumbres indias no tienen nada que ver con los cómodos sillones y la vida sedentaria en la vivimos los occidentales. Nuestro fémur tiene muy limitada su movilidad debido a que la musculatura se encuentra atrofiada, demasiado tensa, o con falta de tono. El trabajo de apertura de caderas en yoga debe ser minucioso, paciente y con mucha conciencia para no comprometer ni la columna lumbar ni la rodilla en el proceso, ni la propia cadera: es probable que tengas que superar cierta resistencia tensil en los músculos aductores, los rotadores internos y externos y los ligamentos capsulares.

En posturas como Trikonasana o Parighasana podemos experimentar la colocación y movilidad de las caderas y su interrelación con la rodilla y el pie sin comprometer demasiado estas articulaciones. Son dos posturas que no requieren de demasiada flexibilidad, incluso podemos hacerlas con la ayuda de una pared, y nos va a dar la percepción de cómo sucede la rotación externa del fémur y cómo se alinean pie-rodilla-cadera.

Autora de la imagen https://iarechabala.com/

[Autora de la imagen: Iarechabala]

A veces, el alineamiento inicial, se puede ver comprometido por la flexión lateral, por eso puede ser de ayuda colocarte frente una pared y apoyar tu mano en la pared para ajustar y gestionar el alineamiento cadera-pie y no perder el movimiento de las caras externas e internas de la pierna. Algunos de los desalineamiento comunes que pueden ocurrir es que la lumbar se acentúa, el cuello se adelanta, el hombro de abajo va hacia delante.

En el video de fundamentos de este mes en la plataforma vemos como debemos girar las piernas desde la cadera y preparamos la musculatura para este giro al mismo tiempo que mantengamos como un sólido y al mismo tiempo móvil bloque las piernas para cuidar la rodilla y colocar el pie con precisión para así mantener el diálogo cadera-pie que de libertad a la espalda y al cuello.

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