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Equinoccio de Otoño: el equilibrio no se mantiene, se busca constantemente

posted by Patricia Sanagu 22 septiembre, 2020 0 comments

Quiero compartir estas palabras de la profesora de yoga Eva Espeita, que me han vibrado especialmente en un día como hoy:

«Más que nunca, y especialmente en esta creciente oscuridad y frialdad, la luz interior debe conservarse como un gran tesoro que guía nuestra vida».

Y es que la sugerencia sigue siendo, una vez más, regresar a las rutinas efectivas, a todo aquellos que nos equilibra, a mantener o incorporar el contacto con naturaleza en nuestro día a día y abrazar con deleite la belleza y la sencillez de formar parte del orden de las cosas.

Hoy es el Equinoccio de Otoño y hace pocos días fue la Luna Nueva de septiembre en Virgo. Es el signo que contiene la energía del día a día, de la rutina y de los actos cotidianos que nos hacen sentir centrados y enraizados.
Si es verdad que este año ha dado un revés a lo conocido, a aquellos rituales que nos hacían sentir seguros. Pero es hora de resurgir como el fenix, soltar lo que quedó atrás y construir de nuevo. Pero esta vez debemos construir desde el amor y el autocuidado. Debemos hacernos con ritmos más amables, con menos necesidad de automatismos, de consumismo, de acaparar y con más necesidad de sencillez, de naturaleza, de planear de manera más inteligente, con más trabajo interno, más consciente de a dónde queremos dirigirnos y desde dónde queremos movernos. Y entonces no habrá prisas, sólo pasos que dar, firmes, suaves, lentos y disfrutados. Confiar debe ser nuestra palabra clave. Confiar viene de una profunda entrega amorosa a lo que es.

El equilibrio es siempre dinámico pero, el equinoccio nos da la oportunidad de la visión del balance, del equilibrio.

Aquietarnos antes de dar el siguiente paso.
Percibirnos en transición.
Entre el ayer y el mañana.
Entre lo caduco y lo venidero.
Entre lo que anhelamos y lo que materializamos.

Y así se encuentra ahora la plataforma #SanaguYogaOnline, que nació para dar soporte a los alumnos que se quedarón en el aire cuando tuvimos que cerrar nuestra sala Balance Yoga en Fuengirola por el Covid. Pero aquella comunidad se fue disgregando y el proceso dolió mucho, como cualquier luto.
Ahora la plataforma se está transformando, pasito a pasito, muy lentamente, porque un niño de 2 años en casa no me permite moverme con la intensidad con que lo hacía hace años. Esto me da la oportunidad de madurar mis pasos, hacerme más consciente de hacia dónde me dirijo y preguntarme, contemplar y profundizar en mis intenciones y en la manera más elevada de materializar para que cultive más amor, conexión y autenticidad. No puedo dejar pasar la oportunidad, una vez más, de agradecer a los que están apoyando este proyecto y animándome a continuar con vuestros comentarios y cariño.

Siento que todo lo que hemos movido en los últimos meses está tomando un lugar, y el agua comienza a serenarse y empezamos a ver con más claridad poco a poco aunque afuera parece que todo se mueve vertiginosamente. Hay una imagen clásica que me encanta, de Shiva y Shakti abrazados en extasis amoros en el centro de una rueda. La rueda se mueve tan rapido que parece inmóvil. Comenta el texto, que el yogi capaz de llegar al centro de la rueda alcanzará la paz.

Feliz Equinoccio, Feliz Mabon.

 

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