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El asiento del profesor

posted by Patricia Sanagu 21 febrero, 2018 0 comments

Para aquellos que están empezando o tienen intención de empezar a dar clases de yoga: HONRA EL ASIENTO DEL PROFESOR

Hace falta cierto grado de valentía para sentarse delante de desconocidos (incluso conocidos) y abrir el corazón y compartir algo tan íntimo como la espiritualidad personal. No estamos acostumbrados a este grado de vulnerabilidad ni lo espiritual forma parte de nuestro día a día en las relaciones sociales, quizás por eso, muchos profesores se sienten más cómodos simplemente compartiendo la parte física, anatómica y biomecánica del yoga.

Aunque la tendencia de la enseñanza hoy en día tiende se dirige mayormente hacia la parte científica del yoga, alineamiento, biomecánica y técnica, yoga no deja de ser un camino de búsqueda y crecimiento espiritual envuelto en una filosofía muy profunda y compleja, y no podemos olvidarnos de esto. Ser un profesor de yoga equilibrado requiere de una base sólida en la filosofía del yoga, la ciencia del yoga, el arte de enseñar y la ejecución de las técnicas de las asanas, pranayama y meditación.

Digamos que un profesor de yoga debe ser como un guía de aventuras que ha estado en un lugar fascinante y ha vuelto de él. Conoce los peligros, los retos y los diferentes caminos y herramientas que lo han llevado a ese lugar. Como guía de un grupo debe utilizar toda sus habilidades, experiencia y conocimiento para conducir al grupo a ese fascinante destino. Precisamente esa es la experiencia que tienes que compartir cuando te pones al frente de una clase. No vale de nada el copiar y pegar, es decir, el ver algo interesante en un taller, en instagram o en un compañero e introducirlo en la próxima clase sin haberlo experimentado o habiéndolo probado superficialmente. Es necesario un viaje más profundo, es necesario sumergirte en tu práctica, indagar, experimentar, descubrir, integrar, hacerlo tuyo.

Aparte de inspirarnos en nuestras propias experiencias, debemos también utilizar los conocimientos técnicos adquiridos en formaciones con nuestros maestros para hacer del viaje más seguro. Así que honra a tus maestros, nombralos en clase, mantenlos presente en tu práctica y en tu enseñanza. Abre el corazón con agradecimiento a todos los que han compartido su experiencia y conocimiento contigo.

Un buen profesor de yoga combina la sensibilidad y la creatividad que le aporta su propia práctica e indagación interior con el conocimiento técnico adquirido, y esa fusión de cualidades y habilidades es precisamente lo que aporta la capacidad de conectar con los alumnos e inspirarlos para que se abran de manera natural hacia sí mismos y el camino del yoga.

Si te sientes vulnerable al comenzar a hablar en una clase, entonces, estás preparado para ser un profesor de yoga íntegro y real porque estarás abriendo el corazón a tus estudiantes, y dejando que brote de manera natural tu conocimiento desde la profundidad de tu experiencia interior.

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