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ESCUELA DE LA VIDA: LECCIÓN 3 y 3 sutras para nuestra práctica física.

posted by Patricia Sanagu 15 noviembre, 2017 0 comments

Desde casi el comienzo de mi andadura en el mundo del yoga, tomé la costumbre de llevar una especie de “diario de abordo”. Este diario es una libreta cualquiera destinada a ¡ser llenada de caos!. En ella plasmo ideas y pensamientos sobre yoga, reflexiones de la práctica, secuencias que me han gustado, frases inspiradoras, cuentos y mitología que me dicen algo importante, palabras en sánscrito con su significado, alguna clase que me ha parecido que merecía no ser olvidada … etc. No es cómodo a la hora de ser material de consulta, pero a veces, cuando esa libreta llega a su fin, la ojeo por encima, quizás sólo una vez, y encuentro grandes joyas escritas que me hacen sonreír y reconocerme, recordar el camino recorrido y agradecerlo.

Mis primeros meses de embarazo los recuerdo entre nebulosas, como un sueño, quizás porque me pasé parte del primer trimestre durmiendo. Y entre sueño y vigilia recuerdo la frustración sutil de seguir siendo yo misma pero ya no sentirme del todo yo misma. Los cambios sutiles en mi cuerpo empezaban a hacerse notar y replicaban como el eco en mis emociones y en mi energía, que ya no ha vuelto a ser la misma. En mi último “diario de abordo” tengo plasmado como la conexión con el cuerpo y las emociones, la escucha y la observación durante la práctica se volvieron mucho más profundas durante el embarazo. Al principio el desapego de las habilidades físicas y de las asanas cultivadas durante años es difícil, el cuerpo cambia muy rápido y por momentos la mente se resiste a esos cambios … Nuevas dimensiones, nuevo movimiento … La resistencia y la fuerza tampoco es la misma, la capacidad de enfoque mental tampoco y con el tiempo ni siquiera la capacidad pulmonar. Eres tú, sin seguir siento tú. Y las resistencias a lo desconocido empiezan a surgir.

El segundo capítulo de los Yoga Sutras de Patanjali se titula “Sadhana Pada”que es el punto de partida más práctico para la mayoría de los yoguis. (Sadhana se refiere a nuestra práctica espiritual y, como yoguis, se nos conoce como Sadhakas). Algo que Patanjali dice en este capítulo resuena profundamente conmigo como yoguini: la forma más fácil de acceder a nuestra psique es a través de nuestro tejido físico.

Sabemos que somos seres humanos complejos con muchas capas, incluidos los cuerpos físico, emocional, espiritual y mental. Todas las capas de nuestro ser están interconectadas e interdependientes por lo tanto, solo tiene sentido considerar nuestro cuerpo físico como un templo y un medio o vehículo para la transformación y la liberación. Como el maestro Iyengar dijo tan bellamente, mi cuerpo es mi templo y las asanas son mis oraciones.

En este capítulo tres son los sutras relacionados directamente con asana, la parte más física del yoga, y han sido con los que he trabajado profundamente los últimos meses:

  • 2.46 Sthira Sukham Asanam: Sthira significa fuerza, firmeza, capacidad de permanecer, resistencia. Sukha significa dulzura o facilidad de esfuerzo. Asana significa pose o postura de yoga, entendida siempre como postura física, aunque a partir de trabajar con este sutra empecé a entender asana también como una postura mental. A medida que mi práctica y contemplación profundizaban en este sutra me di cuenta de lo mucho que influye la actitud mental en una postura como la verdadera sostenedora del asana y encontrar la estabilidad y la comodidad. Tu postura es una expresión artística entre el firme enfoque (sthira) y, el deleite en ella (sukha).
  • 2.47 Prayatna shaitilyananta samapattibhyamSin profundizar demasiado en la etimología de las palabras, definiré solo unas pocas para comprender mejor el sutra. La raíz de la palabra prayatna es yatna , que significa esfuerzo. Shaithilya tiene sus raíces en shanti o paz. Anantase refiere a la serpiente Adishesha y a la energía infinita dentro de ella, la cualidad serpentina del espíritu. Este sutra nos recuerda relajar la intensidad de nuestro esfuerzo y meditar en la energía interminable interna, porque todo esto (la “vida”, la existencia, la creación, la suprema conciencia) nunca termina, es infinita y siempre expansiva. Dentro de esta infinitud llena de limitaciones en ocasiones, seguimos siendo infinitos. A veces, el yoga puede parecer orientado a los objetivos, especialmente cuando estamos tan enfocados en alcanzar una determinada postura, pero la clave es cuando el esfuerzo se ve atenuado al combinarlo con una profunda contemplación (samapatti). Si usamos las asanas para juzgarnos a nosotros mismos o compararnos con los demás, para lograr ésto o aquello, nos estamos perdiendo el verdadero y profundo regalo que es el yoga. Pero si podemos disminuir la velocidad y darnos el espacio de observar, aprenderemos a aceptarnos a nosotros mismos donde nos encontramos hoy, en este momento, agradecerlo y entablar un dialogo con la experiencia de la práctica instante a instante sin importar nada más, entonces estamos tocando con la yema de los dedos el verdadero yoga.
  • 2.48 Tato  dvandvanabhighatahah: Continúa el sutra anterior afirmando que a partir de ese momento en el que se alcanza la perfección en la acción (no esfuerzo) y la libertad de la consciencia (contemplación), podríamos decir que estamos fluyendo con la shakti alineados completamente con la suprema conciencia. Nuestra actitud interna del corazón es capaz de manifestarse a través de la acción de cada asana, haciendo de cada asana una verdadera expresión de nuestra intención más pura. Así, cada postura es creada desde el interior hacia el exterior, no hay dualidad, nuestra mente está alineada con el flujo de Gracia.

Me doy cuenta ahora mas que nunca de lo importante que es, siempre, en cada momento de la vida por insignificante que sea, establecer un un diálogo con la experiencia de la práctica, contemplarla y abrazar el momento. La capacidad de sentir curiosidad por lo que ocurre y observar, aceptar, dialogar y experimentar de manera creativa hace que se encuentren caminos, que se abran espacios, y que haya verdadero yoga.

El cuerpo, la mente, las emociones y el propio trascurrir de la vida cambia muy rápido durante del embarazo y a pesar de las resistencias iniciales no queda más que adaptarse. Pero la vida en si misma, para todos, también son cambios constantes aunque a veces se dilaten más en el tiempo.

Desapegarnos de lo que creemos que somos, de lo superficial y tangible, conocer nuestra infinitud desde la limitación, abrirnos con curiosidad a nuevas realidades, aceptarlas, jugar con ellas, gozar con el conocimiento puro que surge … es el verdadero YOGA … Todo lo demás, son medios.

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