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ESCUELA DE LA VIDA: LECCION 2

posted by Patricia Sanagu 8 julio, 2017 1 Comment
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“Cada lección se repite hasta que se aprende”

Adhikara es la palabra en sánscrito que se utiliza para definir las aptitudes o capacidades del estudiante. Adhikara forma parte del arte del conocimiento que implica abrirnos a un estudio espiritual más profundo.

Otras de las traducciones literales para adhikara es “competencia” o, en otras palabras, “ser espiritualmente competente para la comprensión y el aprendizaje espiritual”.

Cada persona tiene un adhikara en particular sobre un cierto nivel de desarrollo espiritual, porque cada uno de nosotros representa diferentes dones, aptitudes y niveles de comprensión de nuestras propias realidades. Todos somos en esencia, pero divinamente diversos en nuestras manifestaciones.

Según la tradición, Shiva, la Conciencia Absoluta y Suprema, decide dividirse en muchos a través de su Maya Shakti por el simple placer de experimentarse a sí mismo en un juego de sabores que es la existencia. La realidad sólo puede ser experimentada y, como estudiantes de la vida y participantes de este juego de experimentación llamado “rasa lila”, en nuestra práctica cotidiana, aprendemos que nuestra existencia es un proceso de constante expansión de desplegar nuestra divina bondad y perfección y, una invitación a despertar a nuestra verdadera naturaleza dharmica y celebrar la vida.

La naturaleza del dharma distingue en tres clases de estudiantes espirituales: animal (pashu), dinámico (vira) e iluminado (divya). Ésto quiere decir que las personas varían en capacidad, temperamento, conocimiento y progreso y, por tanto, los medios y herramientas (sadhana) deben variar para cada uno de ellos. También varia conforme a ésto el tipo de experiencia que tenemos en la vida conforme a nuestra capacidad de mantener un diálogo con ésta y discernir la verdadera forma detrás de las formas ilusorias.

En el Vijnana Bhairava Tantra, cuando Shakti le pide a Shiva que le explique la naturaleza del Universo, su respuesta es “la naturaleza del Universo no se puede explicar pero se puede experimentar”.

Cada experiencia en nuestra vida es una oportunidad para experimentar nuestra naturaleza divina y para desplegar nuestro más alto potencial. Sin embargo, nuestras capacidades determinan el grado de estas experiencias. Bajo diferentes formas pueden repetirse hasta que en un acto de iluminación espontanea, desciende la gracia, “pratyabhijna” (*). El “darse cuenta” de esa realidad potente y divina detrás de la aparente forma.

Y yoga es, fundamentalmente, un laboratorio dónde aprender a dialogar y experimentar y desarrollar nuestras aptitudes.

Éstas son algunas de las cualidades que podemos desarrollar a través de la práctica:

  • Espacio/Cielo: mente de principiante, humildad, apertura, intención pura de alinearse con lo divino.
  • Aire: destreza intelectual, diversidad creativa.
  • Fuego: poder de aspirar a transformar y evolucionar, deseo y voluntad, iniciativa y confianza.
  • Agua: capacidad de fluir, receptividad y sensibilidad.
  • Tierra: estabilidad, consistencia, paciencia.

 

(*) Pratyabhijna: la toma de conciencia intuitiva, inmediata, por el corazón, de Shiva en nosotros y en el Universo.

 

 

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